Este proyecto abordó el interiorismo de las áreas comunes y la recámara principal, integrando piezas preexistentes de los clientes con nuevas propuestas.
La meta fue lograr un ambiente funcional, cálido y coherente con su estilo, cuidando desde la selección de materiales hasta los detalles de iluminación y accesorios.
Materiales / Atmósfera
El diseño se inspiró en la atmósfera exterior: una calle tranquila rodeada de copa árboles frondosos que filtran la luz.
Se eligió nogal por su calidez y riqueza visual, contrastando con la herrería negra que aporta estructura y limpieza.
El mármol gris Rochelle suma profundidad y textura, creando una paleta que evoca sombra, calma y continuidad con el paisaje exterior.
La luz indirecta en carpinterías refuerza la sensación acogedora sin perder sobriedad.
El reto fue doble: integrar los muebles de los clientes dentro de un lenguaje nuevo y cerrar la cocina para mejorar su funcionalidad sin sacrificar luz natural. La solución fue diseñar un mueble integral con ventanas plegadizas hacia sala y comedor, permitiendo abrir o cerrar el paso visual y de iluminación según los requerimientos de los usuarios.
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